Noche 1 Buenos Aires - La pesadilla
La noche de Buenos Aires se sentía extraña, era pleno abril, el clima estaba loco, había pasado un mes sin llover, la ciudad era un horno, esa noche la ciudad encontró su paz.
no eran mas de las 8:00PM cuando la ciudad fue envuelta en una burbuja de humedad.
no corría ni una leve brizna de viento, pero de manera muy disimulada, empezó a llegar.
el viento traía el aroma inconfundible de la tierra mojada.
las gotas no se hicieron esperar, pocos segundos después de que las nubes cubrieran la zona de Puerto Madero, una cortina delicada de lluvia cubrió la zona, los automóviles se movían inmutados al clima; sus luces revelaban la presencia de la lluvia que traía un respiro a la sofocada ciudad.
no habrían sido mas de las 9:00PM, la zona que nunca se vaciaba en Puerto madero, estaba desierta. no había gente en las galerías, los restaurants estaban vacíos, las veredas desoladas. La lluvia cubría todos los sonidos conocidos de la ciudad, el repiqueteo en el agua se veía interrumpido por algún que otro trueno, y el oscuro cielo se descubría fracturado por rayos que lo surcaban mientras se desparramaban por el techo de nubes.
las viejas estructuras portuarias que alguna vez movieron materiales de barcos venidos del viejo continente, estaban firmes en su sitios, con una apariencia tenebrosa, sus oscuras cabinas abandonadas, y faltas de luz, se asemejaban a las cuencas vacías de un cráneo, de algún cadáver que vigilaba el rio...
la ciudad estaba extraña, se sentía en el aire, ese relajante aroma a tierra mojada, se vio contaminado con el olor sulfúrico de pólvora, los truenos se vieron interrumpidos por el sonido consecutivo y rítmico de disparos, que estaban proyectados desde un túnel escondido en las paredes de concreto que estaban cerca del puente de la mujer. los refusilos del arma iluminaban momentáneamente las murallas abandonadas del túnel, una silueta se descubría en los segundos de luz, pero volvía a su inexistencia cuando el segundo pasaba. el sonido rasgado de la voz de un hombre que estaba agitado, se desprendía del mismo sitio, llevando en el sonido el distintivo sentimiento de terror.
[Bang!] sonó una vez, [Bang] [Bang] seguido de un silencio críptico, cortado por el chisporroteo sonoro del caer de los cartuchos vacíos del tambor, el chasquido del arma al cerrarse y una voz quebrada que trataba de musitar palabras algunas.
la silueta del hombre que sencillamente huía de algo que ni el mismo podía creer que existiera inundaba el túnel. su voz jaspeada por el cigarrillo, quemada por el alcohol de baja calidad, mezclada con la falta de aire, el llanto y el enojo eran opacadas por los gruñidos de algo que iba pacientemente detrás de el.
el hombre que corría mientras disparaba vestigio un poco de esperanza cuando delante de el, un rayo impactó en el pararrayos de un viejo silo abandonado que estaba del otro lado del cuerpo acuoso; dándole un poco mas de fuerzas para seguir corriendo hacia su libertad. las rejas viejas y abandonadas que el había movido con ayuda de una barreta lo estaban esperando inmóviles, como burlonas de su incapacidad de tocarlas. los pasos apresurados del sujeto hacían eco en los pasillos, dejando entre oír los pesados pasos que caían en cada uno de los charcos de agua que había en el lugar.
"ya... ya llego... tengo... que... salir... si, salgo... si salgo... " se rogaba así mismo para darse ánimos, sus manos se empapaban en las paredes de las que caía agua, mientras se convertía en barro en sus palmas mientras se apoyaba con ellas. su cabeza, se dirigía tratando de convencerse así misma de la posibilidad de seguir vivo, cuando miraba hacia atrás para ver si su misterioso perseguidor estaba detrás de el, y soltando disparos a la oscuridad inmutable.
Sonaban los tacos de madera de un par de zapatos de cuero que habían visto sus mejores años hacia ya varios años atrás. Lo que parecía un espejismo cruel de un caminante en el desierto se convirtió en una realidad que lleno de aire los pulmones del agitado sujeto. sus ojos brillaban como anunciando un milagro. las manos sucias, cansadas, acalambradas y ensangrentadas de este misterioso personaje, se habían aferrado al viejo y oxidado hierro de las rejas que cerraban el túnel, una ilusión hecha realidad, que se movió con un chirrido ensordecedor, y que en ese momento sonaba como un canto de vida, pero en otro momento, hubiera sonado como si un animal hubiera sido sacrificado de manera cruenta.
Dando un portazo con todas sus fuerzas el hombre cerro la reja, casi cayendo al agua, ahora podía verse sobre si, un traje marrón claro, que cambiaba de color a un oscuro, por la combinación de la tela, y la sangre que lo estaba empapando, su espalda, su hombro izquierdo, y parte de su pecho, estaban cubiertos de sangre, que brotaba de una herido que lo cruzaba por la zona de los hombros de atrás para adelante.
"ya … ya... salí … tengo... que llevarlo... esconderlo" volvió a soltar el hombre, que ahora a la tenue luz de la ciudad podía verse como un hombre de unos 63 años, con un pelo entre cano, un bigote poblado y una desaliñada barba incipiente. un tajo en la cabeza cubría su rostro con sangre, que se volvió mas profuso al estar en contacto con el agua. su cuerpo no era muy robusto, con unos endebles metro sesenta de altura y unos importantes 80 kilos, el hombre corría por la calle, pero la lluvia, la suciedad del túnel, la sangre, el cansancio por la perdida de sangre no dejaban que pudiera correr a voluntad.
con el resonar de un trueno cercano, el hombre recibió un impacto de dolor en el hombro, y pudo ver la herida que lo estaba torturando, con su vista centrada en la herida, podía ver el tajo abierto crudamente, mientras que el agua diluía la sangre, revelando lo que en su mente confusa pudo entender que tenia los huesos partidos, por eso no podía mover su brazo para recargar el, ahora, extremadamente pesado Smith & Wesson calibre .38 Special que llevaba en su mano. entendió que si no se apuraba no le quedaría mucho mas tiempo.
la silueta comenzó a correr lastimosamente como pudo en la calle desolada, una leve sonrisa que se trataba de dibujar en su rostro, pero era como tratar de moldear titanio, su cerebro no podía concentrarse en tantas cosas ya, debido a la falta de sangre, los pasos torpes del hombre resonaban acolchados por la lluvia y enmudecidos por los truenos los jadeos desaparecían delante de el como un vaho que dejaba salir de su boca para encontrar su fin en la nada misma del aire.
sus ojos se inundaban de los alrededores con ilusión, esperanza quizás de que encontraría a alguien que lo podía ayudar. pero así como lo eran aquellas rejas en el túnel, esa ilusión, ese espejismo, no se concreto.
nuestro misterioso hombre confundió con un trueno el sonido que lo envolvió, pero al instante entendió que no había sido un trueno, cuando quiso inspirar para llenar sus pulmones de aire, se encontró con que no podía, lo padecía, era un dolor aun mas profuso que las heridas que ya tenia. se encontró con que algo caliente subía por su garganta, un ardor quemante aparecía en su pecho proveniente de su espalda, el paso que quiso dar solo fue torpe, y lo que lo precipito a la calle de empedrado, debajo de si, una sustancia acuosa de color carmesí lo inundaba, un espeso vomito de sangre lo sorprendió emergiendo de su boca, impidiéndole hablar, o siquiera poder respirar, con su única mano apenas sana, llevo su puño a su pecho, donde encontró que había un gran orificio en su esternón, justo entremedio de sus pulmones.
había fallado, pero había salido del túnel, lo había logrado, ¿porque? ¿en que había fallado?
y así tendido en el suelo su cabeza se lleno con el sonido de la lluvia, pero antes de desvanecerse, la lluvia empezaba a irse, como si huyera de algo... o de alguien, pronto el silencio lo envolvió todo, la calle en la que estaba, era una de las calles mas iluminadas. su cuerpo se hallaba allí tirado, sin poder moverse.
detrás de el, una voz, fría como el hielo imperecedero, inundaba sus oídos, su cabeza, era una voz tan falta de humanidad, de vida, era como un vidrio extremadamente delgado, extremadamente filoso, un escalpelo para la mente.
"oh Isaac …. me has decepcionado... esto no era lo que debías hacer" una sombra informe, sin cuerpo se arrastraba antinaturalmente sobre el suelo, cuando se poso al costado del anciano, un rostro se formo en la negrura de la sombra, unos ojos inyectados de venas con sangre negras y unas pupilas tan reducidas, que parecían ser completamente blancas, sin emerger de la sombra, sin un cuerpo del que la sombra saliera. la voz hablo
"si tan solo hubieras hecho lo que te pedíamos, este no habría sido tu final... ¿acaso no lo ves? el mundo huye de nosotros, y tu que nos desafiaste, te hayas aquí … adiós … Isaac … ruega que nunca nos volvamos a encontrar" el rostro del anciano no podía procesar lo que estaba sucediendo, no podía creer lo que veía, o lo que creía ver... estaba muriendo
un imponente rayo impacta en uno de los mástiles de un barco anclado en la zona haciéndolo explotar por los aire... toda la zona queda oscuras.... y unos momentos después como una replica de un tsunami, las luces vuelven a brillar, ya no hay rastros del anciano Isaac ni de la misteriosa sombra, solo una enorme mancha roja, y cientos de pedazos de madera incendiada, restos de metal y piedra levantadas por todos lados...
no eran mas de las 8:00PM cuando la ciudad fue envuelta en una burbuja de humedad.
no corría ni una leve brizna de viento, pero de manera muy disimulada, empezó a llegar.
el viento traía el aroma inconfundible de la tierra mojada.
las gotas no se hicieron esperar, pocos segundos después de que las nubes cubrieran la zona de Puerto Madero, una cortina delicada de lluvia cubrió la zona, los automóviles se movían inmutados al clima; sus luces revelaban la presencia de la lluvia que traía un respiro a la sofocada ciudad.
no habrían sido mas de las 9:00PM, la zona que nunca se vaciaba en Puerto madero, estaba desierta. no había gente en las galerías, los restaurants estaban vacíos, las veredas desoladas. La lluvia cubría todos los sonidos conocidos de la ciudad, el repiqueteo en el agua se veía interrumpido por algún que otro trueno, y el oscuro cielo se descubría fracturado por rayos que lo surcaban mientras se desparramaban por el techo de nubes.
las viejas estructuras portuarias que alguna vez movieron materiales de barcos venidos del viejo continente, estaban firmes en su sitios, con una apariencia tenebrosa, sus oscuras cabinas abandonadas, y faltas de luz, se asemejaban a las cuencas vacías de un cráneo, de algún cadáver que vigilaba el rio...
la ciudad estaba extraña, se sentía en el aire, ese relajante aroma a tierra mojada, se vio contaminado con el olor sulfúrico de pólvora, los truenos se vieron interrumpidos por el sonido consecutivo y rítmico de disparos, que estaban proyectados desde un túnel escondido en las paredes de concreto que estaban cerca del puente de la mujer. los refusilos del arma iluminaban momentáneamente las murallas abandonadas del túnel, una silueta se descubría en los segundos de luz, pero volvía a su inexistencia cuando el segundo pasaba. el sonido rasgado de la voz de un hombre que estaba agitado, se desprendía del mismo sitio, llevando en el sonido el distintivo sentimiento de terror.
[Bang!] sonó una vez, [Bang] [Bang] seguido de un silencio críptico, cortado por el chisporroteo sonoro del caer de los cartuchos vacíos del tambor, el chasquido del arma al cerrarse y una voz quebrada que trataba de musitar palabras algunas.
la silueta del hombre que sencillamente huía de algo que ni el mismo podía creer que existiera inundaba el túnel. su voz jaspeada por el cigarrillo, quemada por el alcohol de baja calidad, mezclada con la falta de aire, el llanto y el enojo eran opacadas por los gruñidos de algo que iba pacientemente detrás de el.
el hombre que corría mientras disparaba vestigio un poco de esperanza cuando delante de el, un rayo impactó en el pararrayos de un viejo silo abandonado que estaba del otro lado del cuerpo acuoso; dándole un poco mas de fuerzas para seguir corriendo hacia su libertad. las rejas viejas y abandonadas que el había movido con ayuda de una barreta lo estaban esperando inmóviles, como burlonas de su incapacidad de tocarlas. los pasos apresurados del sujeto hacían eco en los pasillos, dejando entre oír los pesados pasos que caían en cada uno de los charcos de agua que había en el lugar.
"ya... ya llego... tengo... que... salir... si, salgo... si salgo... " se rogaba así mismo para darse ánimos, sus manos se empapaban en las paredes de las que caía agua, mientras se convertía en barro en sus palmas mientras se apoyaba con ellas. su cabeza, se dirigía tratando de convencerse así misma de la posibilidad de seguir vivo, cuando miraba hacia atrás para ver si su misterioso perseguidor estaba detrás de el, y soltando disparos a la oscuridad inmutable.
Sonaban los tacos de madera de un par de zapatos de cuero que habían visto sus mejores años hacia ya varios años atrás. Lo que parecía un espejismo cruel de un caminante en el desierto se convirtió en una realidad que lleno de aire los pulmones del agitado sujeto. sus ojos brillaban como anunciando un milagro. las manos sucias, cansadas, acalambradas y ensangrentadas de este misterioso personaje, se habían aferrado al viejo y oxidado hierro de las rejas que cerraban el túnel, una ilusión hecha realidad, que se movió con un chirrido ensordecedor, y que en ese momento sonaba como un canto de vida, pero en otro momento, hubiera sonado como si un animal hubiera sido sacrificado de manera cruenta.
Dando un portazo con todas sus fuerzas el hombre cerro la reja, casi cayendo al agua, ahora podía verse sobre si, un traje marrón claro, que cambiaba de color a un oscuro, por la combinación de la tela, y la sangre que lo estaba empapando, su espalda, su hombro izquierdo, y parte de su pecho, estaban cubiertos de sangre, que brotaba de una herido que lo cruzaba por la zona de los hombros de atrás para adelante.
"ya … ya... salí … tengo... que llevarlo... esconderlo" volvió a soltar el hombre, que ahora a la tenue luz de la ciudad podía verse como un hombre de unos 63 años, con un pelo entre cano, un bigote poblado y una desaliñada barba incipiente. un tajo en la cabeza cubría su rostro con sangre, que se volvió mas profuso al estar en contacto con el agua. su cuerpo no era muy robusto, con unos endebles metro sesenta de altura y unos importantes 80 kilos, el hombre corría por la calle, pero la lluvia, la suciedad del túnel, la sangre, el cansancio por la perdida de sangre no dejaban que pudiera correr a voluntad.
con el resonar de un trueno cercano, el hombre recibió un impacto de dolor en el hombro, y pudo ver la herida que lo estaba torturando, con su vista centrada en la herida, podía ver el tajo abierto crudamente, mientras que el agua diluía la sangre, revelando lo que en su mente confusa pudo entender que tenia los huesos partidos, por eso no podía mover su brazo para recargar el, ahora, extremadamente pesado Smith & Wesson calibre .38 Special que llevaba en su mano. entendió que si no se apuraba no le quedaría mucho mas tiempo.
la silueta comenzó a correr lastimosamente como pudo en la calle desolada, una leve sonrisa que se trataba de dibujar en su rostro, pero era como tratar de moldear titanio, su cerebro no podía concentrarse en tantas cosas ya, debido a la falta de sangre, los pasos torpes del hombre resonaban acolchados por la lluvia y enmudecidos por los truenos los jadeos desaparecían delante de el como un vaho que dejaba salir de su boca para encontrar su fin en la nada misma del aire.
sus ojos se inundaban de los alrededores con ilusión, esperanza quizás de que encontraría a alguien que lo podía ayudar. pero así como lo eran aquellas rejas en el túnel, esa ilusión, ese espejismo, no se concreto.
nuestro misterioso hombre confundió con un trueno el sonido que lo envolvió, pero al instante entendió que no había sido un trueno, cuando quiso inspirar para llenar sus pulmones de aire, se encontró con que no podía, lo padecía, era un dolor aun mas profuso que las heridas que ya tenia. se encontró con que algo caliente subía por su garganta, un ardor quemante aparecía en su pecho proveniente de su espalda, el paso que quiso dar solo fue torpe, y lo que lo precipito a la calle de empedrado, debajo de si, una sustancia acuosa de color carmesí lo inundaba, un espeso vomito de sangre lo sorprendió emergiendo de su boca, impidiéndole hablar, o siquiera poder respirar, con su única mano apenas sana, llevo su puño a su pecho, donde encontró que había un gran orificio en su esternón, justo entremedio de sus pulmones.
había fallado, pero había salido del túnel, lo había logrado, ¿porque? ¿en que había fallado?
y así tendido en el suelo su cabeza se lleno con el sonido de la lluvia, pero antes de desvanecerse, la lluvia empezaba a irse, como si huyera de algo... o de alguien, pronto el silencio lo envolvió todo, la calle en la que estaba, era una de las calles mas iluminadas. su cuerpo se hallaba allí tirado, sin poder moverse.
detrás de el, una voz, fría como el hielo imperecedero, inundaba sus oídos, su cabeza, era una voz tan falta de humanidad, de vida, era como un vidrio extremadamente delgado, extremadamente filoso, un escalpelo para la mente.
"oh Isaac …. me has decepcionado... esto no era lo que debías hacer" una sombra informe, sin cuerpo se arrastraba antinaturalmente sobre el suelo, cuando se poso al costado del anciano, un rostro se formo en la negrura de la sombra, unos ojos inyectados de venas con sangre negras y unas pupilas tan reducidas, que parecían ser completamente blancas, sin emerger de la sombra, sin un cuerpo del que la sombra saliera. la voz hablo
"si tan solo hubieras hecho lo que te pedíamos, este no habría sido tu final... ¿acaso no lo ves? el mundo huye de nosotros, y tu que nos desafiaste, te hayas aquí … adiós … Isaac … ruega que nunca nos volvamos a encontrar" el rostro del anciano no podía procesar lo que estaba sucediendo, no podía creer lo que veía, o lo que creía ver... estaba muriendo
un imponente rayo impacta en uno de los mástiles de un barco anclado en la zona haciéndolo explotar por los aire... toda la zona queda oscuras.... y unos momentos después como una replica de un tsunami, las luces vuelven a brillar, ya no hay rastros del anciano Isaac ni de la misteriosa sombra, solo una enorme mancha roja, y cientos de pedazos de madera incendiada, restos de metal y piedra levantadas por todos lados...
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